Durante la medianoche la procesión Pascual comienza. La gente deja la iglesia cantando:
“Tu Resurrección, oh Cristo Salvador, los ángeles cantan en los cielos, concede que nosotros que estamos en la tierra te glorifiquemos con corazón puro.”
Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos: y huyan los que le aborrecen delante de él. (Psa 68:1)
Cristo resucito de entre los muertos, pisoteando la muerte pro la muerte, y dando vida a los que yacían en los sepulcros.
Éste es el día que ha hecho el Señor, regocijémonos y alegrémonos en él.
Los himnos del canon de la resurrección de Cristo atribuidos a San Juan de Damasco, son cantados con el Tropario de la fiesta usado constantemente como refrán. La iglesia es decorada con flores y luces. Las vestimentas son brillantes vestimentas de la resurrección. El icono de la Resurrección esta en el centro de la iglesia mostrando a Cristo destruyendo las puertas del infierno y liberando a Adán y Eva de la cautividad de la muerte. Es la imagen del Vencedor “pisoteando la muerte con su muerte”. Hay un continuo canto e incensación de los iconos y el pueblo, con la constante proclamación de parte del celebrante: ¡Cristo ha resucitado! Y los fieles continuamente respondendiendo: ¡En verdad ha resucitado”
¡Este es el día de la resurrección! ¡Sean iluminados por la fiesta! ¡Pascua! ¡La Pascua del Señor!
¡De la muerte a la vida, de la tierra al cielo, Cristo Dios nuestro nos ha guiado! ¡Cantando un himno de victoria: Cristo ha resucitado de entre los muertos! (primera Oda del Can de Maitines)
Al final de las Horas, antes de la Divina Liturgia, el celebrante proclama el famoso Sermón Pascual de San Juan Crisóstomo. Este sermón es una invitación a todos los fieles a olvidar sus pecados y a unirse completamente a la fiesta de resurrección de Cristo. Tomado literalmente, el sermón es la invitación formal ofrecida a todos los miembros de la Iglesia para venir y recibir la Santa Comunión, participando de Cristo, el Cordero Pascual, de quien su mesa es puesta en medio de la Iglesia. En algunas parroquias el sermón es literalmente obedecido, y todos los fieles reciben los dones eucarísticos de la Cena Pascual.
La Divina Liturgia pascual comienza inmediatamente con el canto una vez más del Tropario de la fiesta junto los versos del Salmo 68. Versos especiales de los salmos comprenden las antífonas de la liturgia, con los que los fieles alaban y glorifican la salvación de Dios.
¡Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra! Cantas la gloria de su nombre.
¡Toda la tierra te adorará y cantará! ¡Que alaben tu nombre, oh Altísimo!
Para que sea conocido en la tierra Tu camino, en todas las naciones Tu salvación.
¡Te alaben los pueblos, oh Dios! Todos los pueblos te alaben.
El tropario pascual es repetido una y otra vez. El verso bautismal de la carta a los Gálatas remplaza el Himno Trisagio. La lectura de la epístola corresponde a los primeros nueve versos del Libro de los Hechos. La lectura del Evangelio corresponde a los diecisiete versos del Evangelio de San Juan. La proclamación del Verbo de Dios lleva a los fieles nuevamente al comienzo, y anuncia la creación de Dios y la regeneración del mundo a través del Verbo viviente de Dios, su Hijo Jesucristo.
En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios. Y el Verbo era Dios… Todas las cosas fueron hechas por él… En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres…
Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros; y vimos la gloria de él, gloria como del Unigénito del Padre, Y de su plenitud recibimos nosotros todos, y gracia por gracia. (Juan 1:1-17)
En la Iglesia Ortodoxa está fiesta es oficialmente llamada Pascua, está palabra significa el Pasar. Es esta la nueva Pascua del nuevo y eterno pacto predicho por los profetas de antaño. Esta es la eterna Pascua de la muerte a la vida y de la tierra al cielo. Este es el Día del Señor proclamado por los santos profetas de Dios, “este es el día que ha hecho el Señor” para su juicio sobre toda la creación, el día de su final y eternal victoria. Este es el día del Reino del Señor, “el día en que no hay noche” porque “el Cordero es su luz” (Rev 21:22-25)
La celebración de la Pascua en la Iglesia Ortodoxa, no es entonces, una vez más una mera representación de los eventos de la Resurrección de Cristo como fueron narrados en los evangelios. Tampoco es una dramática representación de la mañana Pascual. No hay “servicio de amanecer” ya que los Maitines Pascuales y la Divina Liturgia son celebrados juntos durante las primeras horas oscuras del primer de la semana en para darle al hombre la experiencia de la “nueva creación” del mundo, y para permitirles el entrar místicamente a la Nueva Jerusalén que brilla eternamente con la gloriosa luz de Cristo, sobreponiéndose a la perpetua noche del mal y destruyendo la oscuridad de este mundo mortal y pecador:



